Pasos para elaborar un Agile Roadmap+

Un roadmap ágil debería ser el resultado de un diagnóstico y evaluación del contexto del equipo de trabajo. En nuestra experiencia en implantación de prácticas ágiles hemos ido refinando un protocolo para este trabajo de diagnóstico y evaluación, el cual consta de los siguientes pasos:

  1. Seleccionar el equipo de trabajo en el cual se aplicarán las prácticas ágiles. Nuestra recomendación es implantar prácticas ágiles trabajando muy estrechamente con cada equipo. Si bien es necesario hacer un trabajo previo de promoción hasta un determinado nivel directivo (para conseguir el apoyo de la iniciativa), el trabajo de implantación se hace con el equipo, no debe ser impuesto desde 'arriba' ni debe dejarse a la motivación y esfuerzo heroico de algunos integrantes del equipo.
  2. Estudiar los productos, servicios y/o proyectos encargados al equipo seleccionado. Obviamente lo ideal sería que el equipo sólo trabajase en un producto, servicio o proyecto, pero desgraciadamente suele ocurrir que el equipo es responsable de varios trabajos diferentes.
  3. Establecer un conjunto de objetivos que motivan la iniciativa de mejora de proceso. Este paso obliga a una reflexión respecto del desempeño actual del equipo en contexto de los productos/servicios o proyectos estudiados. Ordenar dichos objetivos según prioridad de consecución.
  4. Determinar un conjunto de prácticas candidatas que contribuyen en mayor medida a los objetivos seleccionados. Cada práctica ágil contribuye en cierta medida a algunos objetivos, con lo cual, para un determinado objetivo se pueden seleccionar prácticas candidatas según su contribución a dicho objetivo.
  5. Establecer el nivel de aplicación de cada práctica candidata. Es importante conocer si una práctica está ya totalmente aplicada, no está aplicada, o si se aplica parcialmente. Una práctica no aplicada tendrá un mayor efecto que una práctica que se está ya aplicando de forma parcial. Descartar de las candidatas aquellas prácticas ya aplicadas.
  6. Considerar el esfuerzo de implantación que podría suponer cada práctica candidata. Dependiendo de la práctica y del contexto de trabajo, el esfuerzo de implantación asociado a la preparación y puesta en marcha de la práctica nos puede obligar a postergarla o incluso descartarla. Cada práctica conlleva ciertos desafíos que es importante evaluar.
  7. Con la información recopilada establecer un orden de aplicación para las prácticas candidatas (lista de prácticas que formarían el roadmap). Algunas directrices para establecer el orden son: valorar positivamente la prioridad de los objetivos a los que contribuye la práctica, valorar el grado de contribución de la práctica a cada objetivo, valorar positivamente el nivel de aplicación actual de la práctica (mayor si la práctica no está siendo aplicada), y valorar el esfuerzo de implantación de la práctica (mientras menos mejor) y los posibles desafíos.
  8. Probablemente no se podrán aplicar todas las prácticas deseadas a la vez ni en su total intensidad, con lo cual el roadmap de prácticas ágiles deberá evaluarse períódicamente, en la medida que se vayan implantando prácticas y considerando posibles cambios en los objetivos o en el contexto de trabajo. Finalmente, tener muy en cuenta que dependiendo de la diversidad del trabajo encargado a un equipo puede ser necesario tener diferentes roadmaps con diferentes objetivos y prácticas) para diferentes contextos de trabajo del equipo.

Agile Roadmap+ permite realizar un roadmap de forma muy flexible, ofreciendo además un espacio para el usuario en el cual se almacena su roadmap, de manera que puede acceder a él y completarlo/modificarlo en cualquier momento.